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En Santuario Compasión Animal rescatamos animales de casos de maltrato, explotación o abandono, y les damos una segunda oportunidad.

Quizá te preguntes ¿qué es, exactamente, darles una segunda oportunidad?

Hace un tiempo rescatamos a Frodo y Marina. Frodo es un burro que nació en el año 1999. A los 6 meses lo llevaron a una granja escuela. 

Allí conoció a Marina, una burrita de dos años. Ese día se conocieron y no se separaron durante más de 20 años. Hasta que con la crisis del Covid la granja escuela dejó de alimentar a los animales y nos pidieron ayuda. 

Por desgracia, Marina estaba muy grave. Llevaba más de una semana sin poder levantarse y estaba muy débil.

Tuvimos que traer a Frodo al Santuario y dar un tratamiento allí a Marina a ver si se recuperaba. Frodo llegó al Santuario y lo notamos muy triste. Era la primera vez que salía de la granja escuela desde que tenía 6 meses. Pero sobre todo era la primera vez que se separaba de Marina. Su alma gemela, la compañera que había compartido toda su vida junto a él.

Marina estaba muy grave, tirada en el suelo y seguía sin poder levantarse. El veterinario no sabía si sobreviviría al viaje hasta el Santuario. 

Pero sabíamos lo importante que eran el uno para el otro. 

Simplemente, no podíamos separarlos. Teníamos que intentarlo.

Tras una semana de tratamiento, con voluntarias que iban cada día a cuidar a Marina, decidimos que era el momento. 

Y el día que fuimos a por ella le dijimos que Frodo le esperaba en el Santuario. Que fuera fuerte y resistiera solo unas horas más. Y ella resistió el viaje. Y llegó hasta el Santuario.

Y nada más bajarla, aún tumbada y débil, Frodo, el amor de su vida, corrió a saludarle. Al día siguiente la pusimos en pie con ayuda del tractor y estuvo más de media hora sujetada por un arnés. Frodo estuvo a su lado todo el tiempo.

Un día después Marina daba sus primeros pasos de libertad seguida de Frodo, que no se creía que su compañera estuviera de nuevo junto a él. Y cuando ella se tumbaba porque estaba cansada, Frodo se tumbaba a su lado. Y se quedaba horas y horas, hasta que a ella la levantábamos de nuevo con la ayuda del tractor. 

Verlos juntos cada día es ser testigos de una de las historias de animales más bonitas que hemos conocido.

En el Santuario llevamos 8 años dando una segunda oportunidad a animales como Marina y Frodo. Sabemos que los animales aman, sienten y sufren. 

Cada día cuidamos de casi 300 animales, la mayoría con historias conmovedoras, en muchos casos historias terribles. Nuestro trabajo es hacer que conozcan la felicidad, al menos una vez en la vida.

Y para ello necesitamos la ayuda de personas que nos apoyan y deciden hacerse socias y quieren que Marina y Frodo tengan una vejez juntos y felices. Personas que quieren colaborar para que sigamos haciendo este trabajo.

Apoya nuestro trabajo y haz que muchos más animales tengan esa segunda oportunidad en Santuario Compasión Animal. 

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