Una manera de ayudar a los animales como te gustaría hacer

Cuando la vida es complicada y no tienes el tiempo para hacerlo tú mismo.

Hola mi nombre es Laura y hace más de 8 años fundé el Santuario.

Por favor, lo primero que quiero que sepas es que no siempre fui la directora de un santuario de animales.

Yo estudiaba derecho cuando empecé a conocer esto del movimiento de derechos animales, a gente activista y las asociaciones que recaudaban dinero para ayudar a los animales.

Antes de fundar Santuario Compasión Animal, tuve que aprender mucho sobre un mundo que me era totalmente desconocido.

Pero antes que nada, ¿sabes por qué motivo decidí hacerme socia de una ONG animalista cuando conseguí mi primer sueldo?

Sucedió hace muchos años.

Era el día de mi cumpleaños, un viernes por la tarde cuando me llegó un email al teléfono.

Simplemente decía: “Ayuda, es urgente”.

Hacía unas semanas me había suscrito al Newsletter de un pequeño refugio para animales en el extranjero.

Lo abrí con cierta curiosidad.

Resulta que dos voluntarias del refugio, mientras iban a comer a casa de sus padres al pueblo (donde iban a pasar el fin de semana), se encontraron en la carretera con un camión que había volcado hacía unas horas.

La Policía estaba deteniendo el tráfico y la ambulancia atendía al conductor, que no parecía herido.

Pero lo que les impactó muchísimo fue ver un montón de pequeños cerditos sin vida esparcidos por el suelo.

Se detuvieron y preguntaron a los agentes si podían ayudar a los cerditos que hubieran sobrevivido.

Aunque cueste creerlo, se rieron de ellas, ante la rabia e impotencia de las chicas.

Pero ellas insistieron entre lágrimas, a pesar de sus risas y sus bromas de mal gusto…

¿Qué les hacía tanta gracia?

Había animales sufriendo

Finalmente les dijeron que hicieran lo que quisieran, pero que se alejaran de la carretera.

Sin perder ni un segundo, empezaron a buscar entre los setos y los árboles que se internaban en un bosque.

Tardaron casi dos horas en localizar 4 cerditos vivos.

En el email pedían ayuda económica para poder costear el veterinario.

Adjuntaban una imagen.

Los cerditos en la zona de carga de una furgoneta vieja. Estaban entre mantas con manchas de sangre.

Pero sus ojos.

Los ojos de esos animales tan pequeños e indefensos mostraban un miedo que me provocó un nudo en la garganta.

En aquel momento me llamaron para comer.

Estaba en mi casa, a pocas horas de celebrar mi cumpleaños, pero me sentía muy mal por dentro.

Porque

Mientras yo estaba con mi familia,

Había gente luchando por rescatar animales.

Gente que también tenía una familia y, seguro, preferirían reunirse con los suyos.

Mientras me sentaba, miré de nuevo la pantalla.

En el email decían que ese camión se dirigía al matadero. Casi rompo a llorar en medio de la cena.

Eran solo unos bebés.

Esos ojos.

Contaban que uno de ellos tenía una herida en una pata y los otros solo rasguños, pero estaban paralizados de miedo.

No se movieron. No dijeron nada cuando los cogieron en brazos.

No intentaron huir.

Simplemente…

Se habían rendido.

Pensé que esos cerditos se merecían vivir.

Estuve unos minutos en silencio, mirando al vacío, ajena a todo.

En aquel momento cogí el teléfono, Me disculpé y fui al baño.

Ya sola, abrí el enlace para ayudar.

Tenía ganas de llorar.

Me lavé la cara y me miré al espejo unos segundos.

No… no era justo,

Nadie debería sufrir algo así.

Hacía sólo unos días que me habían pagado mi primer sueldo por un trabajo de unos días como camarera.

Aunque tenía parte del dinero reservado para un viaje (que hice y que disfruté mucho), en aquel momento decidí hacerme socia.

15 euros al mes significaban muy poco, en realidad.

Era menos de lo que me gastaba en una noche cuando salía con mis amigas.

Bastante menos, de hecho.

No podía ir a ayudar a cuidar a esos cerditos, pero podía ayudarles para que no les faltara de nada.

Se me cayó una lágrima, pero me contuve de llorar en casa de mis padres.

Son manías mías.

Apagué el teléfono y regresé al salón disimulando una sonrisa y con los ojos algo rojos.

Pero sentía cómo el nudo que tenía en la garganta se estaba aflojando.

Entonces, poco a poco,

minuto a minuto,

Pude centrarme en la cena

Y me uní a la conversación entre risas que tenían mis hermanos.

Miré un par de veces más la foto de aquellos cerditos ya a salvo en la furgoneta.

Ya están a salvo,

Recuerdo que me decía mientras apagaba la pantalla.

De pronto sentía una extraña paz dentro.

A pesar de la tristeza por el destino del resto de cerditos,

Me sentía tranquila.

Se Habían salvado 4 de ellos.

Estaba casi feliz.

Recuerdo aquella cena como una de las más bonitas que he tenido junto a mi familia,

Pero por un motivo que solo yo conocía.

Aún no había redes sociales, así que durante semanas me fueron llegando fotos y vídeos por email de los cerditos.

Fui testigo de la primera vez que pudieron correr por la hierba

Y cómo se rebozaron en el barro gritando de felicidad.

Les vi una vez que hacía mucho frío y ellos estaban enterrados en la paja,

Mirando desde allí y sin ninguna intención de de salir fuera.

Me pregunté:

Cuánta gente estaría pendiente de esos cerditos.

A ver, no es como ahora, con Facebook o Instagram, donde los vídeos pueden verlos millones de personas.

Pero imaginaba que había más gente siguiendo su historia,

Aparte de mí.

Gente a la que habrían tocado el corazón, como a mí.

Y todo eso era posible, también gracias a mí.

Al decidir hacerme socia del pequeño refugio, había ayudado a que esos cerditos, y otros que pudieran llegar después, tuvieran todo lo que necesitaban.

Yo, con mi trabajo,

sin estar allí,

también estaba ayudando a los animales, donando cada mes.

No solo eso.

Me di cuenta que también estaba ayudando a cambiar el mundo,

Aunque fuera muy poco,

Pues con la difusión de ese caso,

y otros muchos más,

Inspiraban a muchísima gente que no sabía nada sobre el verdadero sufrimiento de los animales…

Pero,

sobre todo,

me había ayudado a mí misma.

Me había dado cuenta de lo que era realmente especial para mí y por lo que quería luchar:

Los animales.

Años después empecé a rescatar animales y fundé Santuario Compasión Animal,

Un refugio donde salvamos animales

Y les damos cariño, cuidamos de ellos y tienen un hogar para toda su vida.

Cerdos,

Ovejas,

Vacas,

Gallinas,

Burros o caballos.

En estos 8 años hemos salvado a más de 500 animales.

Todos con historias tristes y conmovedoras.

He pasado muchos cumpleaños y Navidades nerviosa y caminando de lado a lado en la sala de espera de muchos hospitales veterinarios.

Voluntarias del Santuario me han llamado porque estaban frente a un camión accidentado…

Y he tenido la oportunidad de salvar

Y cuidar

a más cerditos que sobrevivieron a un accidente cuando los llevaban al matadero.

Y ovejas.

Y pollitos.

He pasado muchas noches en vela cuidando de un ternero enfermo que sobrevivió a unas inundaciones.

Y un caballo con cólicos.

Y una yegua con un cáncer que le impedía caminar.

Y una vaca a la que vi apagarse a pesar de todos mis esfuerzos.

He llorado y he reído muchísimo.

Ha sido tan duro

Pero tan bonito.

He dicho muchas veces adiós entre lágrimas.

Muchas… Demasiadas.

Por suerte

Han sido menos de las veces que he dicho a un recién llegado, con un susurro y una caricia.:

“Hola pequeño, ya estás a salvo”

¿Y sabes qué?

Que ahora estoy en el lugar de aquellas voluntarias y siento que muchas personas tienen la oportunidad de ayudar donando como yo lo hice. Y me hace feliz.

Porque sé lo importante que es poder ayudar a la causa en la que crees, aunque no puedas hacerlo con tus manos, como te gustaría. Sé de primera mano lo importante que es involucrarte

Y comprometerte con una donación mensual.

Y adquirir ese compromiso con los animales.

Sobre todo cuando tú no puedes hacerlo porque no tienes tiempo, porque la vida no es sencilla para nadie.

Porque sé que te gustaría hacerlo pero no puedes.

Ojalá pudieras dejarlo todo y dedicarte a salvar animales.

Lo sé muy bien, me sentí así durante años

Confieso que yo tuve mucha suerte y pude dedicarme a salvar animales.

Porque, además del deseo de ayudar, tuve la suerte de poder hacerlo en el momento justo.

Pero antes de eso, yo fui socia durante años y eso me hizo sentir que ayudaba, que era útil para los animales.

Pasando del deseo de hacer algo por los animales a ayudarles con el sueldo que obtenía de mi trabajo.

Cerrar los ojos en la cama tras un día difícil y susurrar en el silencio de la noche que no me olvidaba de ellos.

Y ahora que gestiono una asociación, he aprendido lo importante que es para un Santuario que gente como yo, o como tú, hagan esa ayuda mensual.

Es lo que en verdad marca la diferencia.

Gracias a esa ayuda aquellos 4 cerditos salieron adelante y vivieron.

Y gracias a esa ayuda

Jaimito, Conchín, Lolín, Rosa Mari, Arturo, Tonet y el resto de cerdos que viven en el Santuario se bañan en su charca y se llenen de barro cada día…

Y pueden tumbarse por la noche y ver el mismo cielo estrellado que vemos tú o yo.

Y Marina, una Burrita anciana a la que estaban dejando morir en una granja escuela, puede disfrutar de una vejez que nunca hubiera imaginado

Y Ferdinand, un toro que se salvó de morir en una plaza con solo 12 meses de vida, se da cuenta que ya no tiene nada que temer.

Y Barto, un cordero con parálisis en sus patas traseras corre detrás de la comida que llevo cada mañana, encima de una silla de ruedas especial para él.

Y Gonzalo y Eusebio (sus mejores amigos, que también necesitan sus sillas de ruedas para caminar) le siguen de cerca y me cierran el paso hasta que les doy unas recompensas…

¡Pero unas recompensas a cada uno!

Y Moisés, un enorme toro, y Jimena, una yegua con mucho carácter que es la jefa, y más de 250 animales

Que viven a salvo gracias a esa ayuda.

Una ayuda que podrás desgravarte cuando hagas la renta (o el impuesto de sociedades si se trata de una empresa) y recuperar una parte importante de todo lo que hayas donado.

Somos una Fundación y todas las donaciones desgravan.

Muchas veces me han hecho la siguiente pregunta:

Me da mucha pena lo que veo en redes sociales y en las noticias que mucha gente le hace a los animales, y me siento muy frustrada.

¿Colaborar económicamente con el Santuario va a cambiar algo?

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla. Cada mes, millones de personas ven imágenes de animales viviendo felices en el Santuario.

Ven vídeos de corderos durmiendo junto a nosotros en el sofá, o un toro contento porque le llevamos el forraje. Gracias al Santuario, hay imágenes bonitas donde se trata bien a los animales, imágenes de esperanza.

Hay mucha gente haciendo daño a los animales, lo sabemos. Pero ahora también hay gente haciendo todo lo contrario. Gente que les ayuda, que entrega su vida por ellos. Y esas imágenes tocan el corazón de muchas personas, millones, en todo el mundo.

Siempre decimos que el Santuario es un refugio de animales que han sido maltratados o explotados, pero no es sólo eso. El Santuario es una ventana por la que podemos mostrar un mundo amable hacia los animales. Un mundo de cariño y afecto.

Es el poder de la demostración. No hablamos del mundo que debería ser… Mostramos el mundo que debería ser.

Colaborar económicamente con el Santuario supone un gran cambio para los animales, cada día.

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Preguntas más frecuentes

¿Es seguro dejar los datos de la tarjeta o de PayPal?

Claro, utilizamos una pasarela de pago totalmente segura y una de las más utilizadas del mundo.

¿Las donaciones desgravan?

Sí, somos una Fundación inscrita en el registro de fundaciones del ministerio, por tanto cualquier donación se desgrava. Aunque cada comunidad autónoma puede tener sus propias condiciones, de media, por una donación de 150 euros, el donante se desgravará el 75 %, lo que implica que hacienda le devolverá 112,5 euros en la renta. El Santuario recibe 150 euros y al donante le cuesta 37,5 euros tras la desgravación en la renta.

A partir de 150 euros, se desgrava una media del 30-35 %. Para una donación de 1.000 euros, habría una desgravación total, aproximadamente, de 370 euros. Por lo que en realidad será como si la donación le hubiera costado 630 euros.

¿Puedo bajar mi cuota si en el futuro mi situación económica empeora?

Claro, si, por ejemplo, escoges una cuota de 15 euros, más adelante puedes bajarla en cualquier momento.

¿Con una donación mensual como socio/a puedo ayudar realmente a los animales?

Claro, son las donaciones como la tuya lo que nos permite comprar el alimento, pagar los veterinarios, construir establos y vallados, pagar el terreno donde está el Santuario…

Incluso el vehículo con el que hacemos los rescates.

Gracias a tu donación, más de 250 animales viven a salvo y felices. Y, sobre todo, haces que sus historias lleguen a al corazón de millones de personas que empezarán a ver a los animales de otra manera.

Y, no olvides que desgravarás tu donación y recuperarás gran parte de lo donado.

¿No te parece una ayuda enorme para una inversión tan pequeña?

Estaba pensando donar 15 euros al mes, pero son muchos animales e imagino que supone mucho gasto ¿cómo puede ayudar tanto una donación mensual?

Todas las donaciones ayudan. Para que te hagas una idea, con 15 euros al mes podemos comprar la comida de los cerdos para un día entero, podemos desparasitar a 10 ovejas, se puede construir 1 metro de valla, o podemos comprar dos balas de 20 kg de alfalfa. El Santuario funciona gracias a la suma de todas las donaciones, pero cada una de ellas es igual de importante.

Si me hago socio/a, ¿podré visitar el Santuario?

Por ahora no podemos atender visitas, por un asunto burocrático que debemos resolver. No obstante, sí que se puede acudir al Santuario para ayudar como voluntaria/o. En cuanto podamos recibir visitas (recuerda que como voluntario/a sí que se puede venir), estaremos encantados de recibir a todos los socios/as y que puedan conocer en persona a los animales que tan bien conocen a través de sus pantallas.

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